Los trabajadores autónomos después de pasar media vida cotizando a la Seguridad Social a través del RETA (Régimen Especial de la Seguridad Social) se encuentran con una sola vía de protección a través del cese de actividad, conocido como el paro del autónomo pero después… ¿Qué salidas podemos encontrar?.
Lamentablemente, un autónomo con más de 52 años se encuentra en situación de desamparo ya que una vez que termina de percibir la prestación por cese de actividad (si es que tienen acceso a ella), no puede acceder a la ayuda para mayores de 52 años.
Este contexto se ha visto agravado por la crisis provocada por la COVID-19, ya que aquellos que estaban en peor situación antes del 2020, han sido literalmente «borrados del mapa». Los negocios que no han aguantado esta situación y cuyos propietarios tienen edades superiores a los 52 años se enfrentan a las dificultades para una posible recolocación en el mercado de trabajo tradicional y también en el del trabajo por cuenta propia.
El perfil de estas personas trabajadoras autónomas no les permite acceder a una segunda oportunidad, ya que mayoritariamente carecen de cualificación profesional distinta a la que han adquirido con el desarrollado de su actividad, tienen escasos conocimientos digitales y la autoestima muy castigada por sentir el cierre de su negocio como un fracaso, son totalmente vulnerables económicamente y terminan siendo marginados socialmente.

Una de las principales preocupaciones de nuestra organización es tratar de corregir la situación que atraviesan estos trabajadores, que, desgraciadamente, tienen que cerrar definitivamente sus negocios.

No podemos permitir que los trabajadores autónomos queden tan desprotegidos.

Propuesta remitida a través de UPTA al Ministerio de Trabajo y Economía Social para paliar la  situación de vulnerabilidad de estos trabajadores.

 

El paro de los autónomos o cese de actividad

imágenes de freepik